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PRIMER CONSEJO PERSONAL (de Miguel)
- Nunca salgas a pescar con
alguien que de su vida sólo es importante la pesca
-Nunca salgas a pescar con ese
alguien si además tiene un ego muy grande y la humildad
muy baja
- Nunca salgas a pescar con ese alguien si
además no sabe tratar a los que están aprendiendo,
que lo hacen para distraerse, por consejo médico o
simplemente para olvidarse de los problemas que lo
agobian
- Nunca salgas a pescar
con ese alguien si además confunde la broma con el
basureo permanente
POR QUE LO QUE VA A
PASAR ES QUE LA VAS A PASAR MUY MAL
Vadear en forma segura (de Gerry Cox)
Lee Wulff,
¿en dónde estás ?. Si la memoria no me falla, fue en los
años 40, cuando Wulff trató de erradicar el mito de que
uno podía ahogarse por el aire atrapado en los
vadeadores.
En el mes de febrero, saltó, con su vadeador puesto,
desde un puente a una corriente de agua de 10 metros: el
aire atrapado no lo atrapó, no se ahogó y nadó hacia la
orilla.
Con esta experiencia, ahora sabemos que si se emplean
vadeadores voluminosos, es importante utilizar un
cinturón, que ayudará a que el agua no entre en ellos.
En el caso de utilizar vadeadores de neopreno, es buena
idea utilizar abajo, una calzoncillo de manga larga para
ayudar a minimizar el impacto de agua muy fría.
En el caso de caer en el agua, trata de voltearte hacia
arriba, con los pies apuntando rio abajo listos para
apartar cualquier obstáculo mientras la corriente te
arrastra. No pierdas la calma y busca un lugar hacia
donde puedas nadar y ponerte a salvo.
Si de pronto ves una roca frente a ti, procura observar
la forma en que el agua se divide al chocar contra ella
y trata de acomodarte para entrar por el lado que
parezca más segura.
Tambien es muy importante estar atentos para detectar a
tiempo los objetos que flotan (o semiflotan) en la
corriente, ya que un tronco o una rama grande podrían
atraparte y ahogarte.
En realidad, la máxima "más vale prevenir que lamentar"
tiene una gran aplicación cuando se está vadeando.
Los consejos de seguridad que puedo darte son:
- Utiliza un bastón siempre que sea posible
- No te metas en aguas, cuyo nivel sea más alto del que
hayas experimentado con anterioridad o con una fuerza y
velocidad que no puedas dominar.
- No te metas en aguas en donde el nivel del agua pueda
cambiar súbitamente, como en los rios en donde descargan
presas.
- Cuando tengas la más mínima duda o temor, regrésate a
la orilla procurando evitar una caida.
- En condiciones severas, agárrete del brazo de un
compañero o mejor aún, que ambos se tomen por las dos
muñecas, de esta manera obtendrán una configuración más
estable.
- Si de repente te das cuenta de que estás muy lejos y
que te encuentras en problemas, no te voltees
abruptamente para tratar de regresar a la orilla, en
lugar de eso, camina de espaldas lentamente, tratando de
sentir, antes de afirmar el pie, rocas sueltas o
agujeros que pudieran hacerte perder el equilibrio y
caer. Una vez que detectes un lugar apropiado, voltea y
camina con cuidado hacia la orilla.
- SIEMPRE lleva contigo una muda de ropa seca, el
peligro de morir por hipotermia es grande, sobre todo en
épocas y zonas frías.
- Si vadeas en ríos caudalosos o profundos, es buena
idea usar un chaleco con salvavidas o utilizar uno
adicional. De preferencia, utiliza uno de los que se
inflan con cartuchos de CO2.
- Recuerda, ahí hay muchos peces esperando a que los
pesques para acortar tu vida. Sé precavido.
Gerry Cox.
GHC1@cornell.edu
Gareteo en día de viento
Es muy común
caer en el error de al garetear, colocar el muerto
colgando del tolete, acción esta que, si bien es la más
cómoda, es también la más peligrosa, ya que se deberá
estar muy atento a que no se produzcan enganches, que
pudieran hacer zozobrar la nave, y también es común
escuchar "no se pudo garetear, había mucho viento".
El consejo, dentro de lo que la PRUDENCIA ORDENA, es
garetear de proa, con uno de los pescadores regulando el
muerto, y los otros, uno a cada lado, deberán usar
punteros cargados, y por supuesto líneas con boyas
medianamente grandes, con brazoladas que van desde los
0.70 a los 0.15 cmts., vistos desde la caña hacia el
puntero respectivamente.
Será fundamental, el permanecer quietos, para no
modificar la línea de garete y que el bote no produzca
la "cruzada" derivando en línea recta.
Las cañas deben permanecer bajas, facilitando la salida
del nylon, y el pickup de los reeles abierto, para que
no se levanten las brazoladas, desde ya, esta es una
pesca que se realiza "de cara al viento" por lo cual
unos buenos lentes para sol, no vienen nada mal.
Estas recomendaciones sin duda, harán que su pesca al
garete, en un día de viento, sean exitosas, aprovechando
la jornada y sin correr riesgos innecesarios.
Pesca. Influencias en el momento de pescar.
Cada
especie, su fondo...
Existe, es evidente, una distancia, digamos mínima, en
relación a la pesca desde costa, que para que ésta
resulte verdaderamente efectiva habrá que superar, pues
qué duda cabe que no todas las especies se aventuran a
visitar fondos tan extremadamente someros como los que
se pueden encontrar a apenas unas decenas de metros de
la misma orilla de la playa. Ahora bien, una vez
superada dicha barrera, en nuestra modesta opinión, no
hay que desdeñar ningún tipo de posibilidad con respecto
a la posible ubicación de las potenciales presas, ya
que, insistimos, no necesariamente la mayor marca de la
sonda resulta ser el marco ideal para muchas especies en
sus expediciones de caza o migraciones en busca de
alimento. La existencia de un roquedal sumergido o de un
algar a escasa distancia de la orilla de la playa, por
ejemplo, se convierten en lugar de encuentro de especies
en busca de pequeños invertebrados con los que saciar su
apetito y a la vez centro de atracción para sus especies
depredadoras, augurando así mayores posibilidades de
captura que no otro lugar más alejado de la costa, con
mayor fondo, pero convertido en un desierto de arena sin
ningún atractivo especial para la mayoría de las
especies que pueblan estos ambientes marinos próximos a
la costa.
Un buen ejemplo lo constituye especie tan populares como
la mojarra, moradoras por excelencia del fondo pétreo,
somero o no, y que, en consecuencia, nunca habrá que
buscarlas en el fondo arenoso, por mucha distancia de la
orilla, por mucha profundidad, en que éste se sitúe.
De ahí que anteriormente se citara la importancia, la
enorme importancia, que supone conocer, siquiera a
grandes rasgos, la orografía submarina que dibuja la
zona de pesca elegida, circunstancia ésta que resulta
fácil de comprobar en aquellas zonas litorales sometidas
a la acción de las mareas de cierta entidad y harto
complicado y de mucha más difícil lectura en los lugares
donde faltan aquéllas, caso de las lagunas, o, en fin,
en donde, en virtud de los pronunciados fondos
existentes no se cuenta con la suficiente incidencia
visual a esos efectos.
Las corrientes
De alguna forma también relacionado con la acción de las
mareas, encontramos otra fenómeno de vital importancia
para el desarrollo de esta modalidad de pesca como son
las corrientes marinas imperantes en la zona, y que en
virtud de su intensidad, y al margen de que habrá que
preverlas con respecto al aparejo a utilizar para
minimizar su consabida acción de arrastre, pueden actuar
como fenómeno capaz de alterar las costumbres de no
pocas especies, hasta el extremo de hacer que algunas de
ellas muestren una total inactividad al no darse las
condiciones naturales y que le son propias para su
actividad diaria, y todo lo contrario, augurar una
inusitada acción cazadora en relación a las especies
depredadoras que ven en este marco de corrientes
intensas, quizá con las aguas tomadas en virtud del
arrastre de partículas del fondo que las mismas
propician, el momento idóneo para, camufladas junto al
roquedo o el algar, acechar a sus potenciales víctimas.
No hay que olvidar, por otro lado, que la acción de las
mareas y las corrientes marinas, en virtud de los
desplazamientos de grandes masas de agua que provocan,
actúan como movimientos de arrastre de todo tipo de
materias orgánicas susceptibles de servir de alimento
para muchas especies, y que dichas materias tienden a
acumularse, formando verdaderos depósitos de sedimentos
de diferente entidad, en los accidentes orográficos que
van encontrando en su camino, convirtiéndose así en otro
motivo de visita del roquedo sumergido y de toda clase
de anfractuosidades que pueda presentar el relieve
submarino por parte de especies en busca de fácil
pitanza. Hay especies que gustan de merodear por esas
zonas de sedimento en donde las posibilidades de
encontrar alimento se multiplican, sin perjuicio, por
otro lado, de que sean también visitantes asiduas del
fondo arenoso llano y estéril.
La Luna---
ver aquí
Las Distancias
¿Mejor
cuanto más lejos?
Pero, cuidado, que nadie se lleve a engaño, pues es
fácil caer en el tópico, en la falsa creencia, de que
cuanto más alejado se sitúe el cebo de la línea de
costa, es decir: cuanto mayor profundidad se alcance en
la ubicación de éste; mayores posibilidades existirán de
conseguir presas, y de mayor talla. En absoluto esto es
así, y conviene advertirlo en favor de los atribulados
pescadores noveles que, guiados por esta errónea
aseveración, se obsesionan y empecinan, una y otra vez,
con un único objetivo alcanzar mediante el potente lance
los lugares más distanciados posibles a la línea de
costa como una panacea, única y exclusiva, para obtener
unos buenos resultados en la acción de pesca. Bien lo
saben los veteranos pescadores que practican esta
modalidad que la cosa no resulta tan fácil, o dicho de
otro modo, que un potente lanzado no implica
necesariamente una mayor posibilidad de picada, muy al
contrario puede ocurrir, y de hecho ocurre a menudo, que
una mejor selección y presentación de las carnadas y de
los bajos de línea empleados, acompañada de un
conocimiento de la orografía submarina de la zona de
pesca, de la interpretación del estado de la mar y de
las corrientes y mareas que la puedan afectar en un
momento dado, suplen la mediocridad del lance
propiciando unas mayores posibilidades de picada.
El síndrome de la distancia
Tan de Perogrullo resulta esta afirmación que, en
caso contrario, en el supuesto que se diera por buena la
regla que a más potente lance, a mayor fondo conseguido,
mayores capturas, bastaría con disponer de una
embarcación que nos transportara a esos fondos
apetecidos para conseguir pesqueras de escándalo, y
ello, también lo saben bien los pescadores de
embarcación, no es así ni mucho menos, llegándose a la
paradoja de ver en ocasiones que, mientras el pescador
de costa lucha y se esfuerza para alcanzar esas
distancias "mágicas" de la playa de arena, allá por los
150 y más metros. El pescador de embarcación se acerca
hasta los fondos someros, hasta casi rozar la quilla de
su embarcación con el fondo de arena, en la creencia
contraria de que las presas se encuentran más próximas a
la orilla, pareciendo, pues, como si los términos se
encontraran invertidos, como si se hubiera desvirtuado
la esencia de cada una de las modalidades de pesca: el
pescador de costa emulando en sus afanes al pescador de
embarcación, y éste tratando de imitar al de costa en
sus quehaceres.
Leer una playa

La lectura de la costa es tarea de mucha dedicación y
está siempre basada en la propia experiencia. El hecho
de determinar en un inmenso arenal cuál es el lugar mas
apropiado para realizar las mejores capturas según el
estado de mareas, vientos y corrientes no es sin duda
tarea fácil.
No obstante el observador que sepa leer aquellas
pequeñas apreciaciones que el mar nos regala, tendrá a
su favor los indicios que le mostrarán dónde y cómo
colocarse al llegar a los puestos de pesca con mayor
eficacia y porcentaje de éxito.
En nuestras aguas atlánticas, afectadas por fuertes
mareas que pueden cambiar literalmente una zona en el
intervalo de seis horas, el localizar un puesto
apropiado puede desesperar al más calmado. Así que si
estáis dispuestos a acompañarme por un paseo por la
playa intentaremos descubrir juntos algunas de esas
pequeñas pistas que servirán para orientarnos.
La profundidad
El hecho de localizar una zona profunda al alcance de
nuestras cañas es sin duda una buena baza. Estas
depresiones permiten el tránsito contínuo de especies
predadoras que buscan activamente los peces de menor
tamaño que se encuentran concentrados en estas zonas
alimentándose de la fauna y flora que quedan recogidas
en las ollas.
Una de las mejores maneras que conozco para poder
ubicarlas es por la lectura de las olas; en la zona
atlántica las sucesiones de olas se produce por una
cadencia determinada por tres olas que llegan de forma
sucesiva, son las conocidas por el sobrenombre de "las
tres marías", esta cadencia en las olas oceánicas que
llegan a nuestro litoral se verán ralentizadas en
proporción a la profundidad de la zona costera, pudiendo
leerse de una en una con mayor intervalo en estas zonas.
A grosso modo la interacción de la profundidad de la
zona litoral la podemos reflejar en los siguientes
gráficos y que sin duda nos ayudara a comprender el
proceso.

Como vemos la profundidad de la zona litoral actuará en
decremento de la velocidad de las olas, con lo cual
podemos decretar que a una zona de mayor cadencia
corresponde una zona de mayor profundidad.
Las distancias
Ahora que sabemos distinguir las zonas profundas de
aquellas que no lo son tanto, podremos empezar a ubicar
los puestos de pesca atendiendo a la fisonomía de la
zona. Evidentemente no es igual hacer frente a una playa
limpia que a una zona mixta, la forma en que el medio
actúa sobre las zonas así como los obstáculos naturales
que incorporan, proporcionan zonas de mayor
concentración de alimentos de manera distinta según su
configuración, paseemos juntos por cuatro de los
paisajes mas frecuentes.
Playas en limpio
Tal vez la mas común y expuesta a fracasos de los
perfiles de nuestras playas, aquí nos encontramos con el
verdadero hadicap del mas allá de las olas en toda su
plenitud.
Estas zonas son barridas en el atlántico por las mareas
en longitudes comprendidas entre los 100 y 170 metros y
están expuestas a la acción de la resaca en un sector
similar durante la marea alta.

Los mejores resultados los encontraremos habitualmente
sobrepasando esa barrera en busca de especies que
recorren la zona intermareal en la búsqueda continua de
su alimento y que la marea se encarga de desenterrar;
asimismo, especies predadoras como róbalos, chovas y
bailas la recorrerán gustosas entre las olas que se
generan durante el tránsito de pleamares y bajamares
tras los cardúmenes de peces que se congregan
Playas en punta
Estas zonas producidas por acumulación de cáscaras,
cantos o arenas de mayor densidad nos permiten
adentrarnos más en la mar aun cuando zonas cercanas se
encuentren aun inundadas, las ventajas son evidentes ya
que con lances de menores distancias alcanzaremos las
preciadas zonas de pesca.

Como vemos el hecho de la natural plataforma que la
costa nos proporciona permite un mejor acercamiento a
zonas de captura de otra manera mas lejanas.
Playas en ensenada
Estas calas naturales dentro de la fisonomía de los
grandes arenales, son sin duda los mejores puestos a
adoptar en acción de pesca. Su correspondencia a las
zonas profundas que vimos antes, nos aseguran mayores
posibilidades de éxito al concentrar en una zona
definida y delimitada una gran riqueza alimenticia.

La distancia a alcanzar será determinada en gran parte
de las ocasiones por la longitud de la ensenada, no
obstante recordad que normalmente la zona mas profunda
no se encuentra al límite de la olla, sino más bien al
centro de la misma que es donde mayor actividad se
desarrollara debido a la acumulación de alimentos.
Playas mixtas
Cuando un arenal se acerca a la protección natural de
los peces, las grandes rocas, las posibilidades de éxito
se multiplican de manera evidente. Grandes ejemplares y
múltiples bancos de peces se suelen desplazar en los
límites de la zona arenosa y rocosa en la búsqueda de
alimentos, es ahí donde deberemos iniciar la búsqueda de
las piezas que codiciamos.

No se trata en este caso de lanzar lejos, se trata de
lanzar preciso. Aquí podemos observar como las pequeñas
depresiones que ribetean las rocas causada por los
vientos dominantes suelen ser el lugar elegido para el
paso de los peces, y serán hacia estos lugares donde
dirigiremos nuestros lances.
Los rastros
Lo que a los ojos de un principiante pueda parecer una
uniforme e ingente cantidad de arena, los ojos de un
pescador veterano pueden mostrar lecturas muy
diferentes. Por suerte las playas nos dicen desde afuera
mucho de lo que se cuece dentro, un paseo por una playa
de arenas finas donde de pronto se muestra un deposito
de cáscaras de moluscos y bivalvos no esta indicando que
justo enfrente existe una gran riqueza alimenticia, el
hecho de encontrar zonas delimitadas por guijarros y
pequeñas piedras en nuestros arenales son señal
inequívoca de zonas de profundidad cercanas, asimismo
encontrar grandes depósitos de maderas y ramas nos esta
enseñando una desembocadura de corriente de mar a
tierra.
Estos rastros son los indicios que debemos perseguir y
encontrar, los paseos a pie de playa no deben ser
tomados como un llegar antes al pesquero, sino mas bien
un, ¿como esta la playa hoy?.
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