|
Mal Clima, pero San Blas Siempre Premia
Miguel Ceraglioli - Vivir la Pesca
La salida
El viernes , por la noche, salimos hacia San Blas. Clima
agradable y grandes expectativas en el grupo. Alberto al
volante, Pablo el piloto suplente, y Fernando y yo,
Miguel, como copilotos y parlanchines oficiales
antisueño. Todo esto con una previa reserva en San Blas
en el Complejo de Mike.
El viaje fue realmente bueno, aunque nos preocuparon los
relámpagos en el horizonte, preocupación que se
acrecentó en la última estación de servicio que tuvimos
en la ruta 3, a unos 100 kilómetros de la meta, donde
nos indicaron que más adelante hubo una fuerte tormenta.
Pensamos en los caminos de acceso y seguimos. Pasamos de
la entrada de Stroder, que también permite entroncar con
la entrada a la isla. Pasamos el km918 (es la salida
correcta) y seguimos más adelante y nos metimos en otro
camino que nos dio 80 kms. de más. Un camino que después
nos enteramos que no se lo considera bueno y debemos
aclarar que a pesar del tiempo de más y de ser
consolidado, estaba muy transitable a pesar de la
reciente tormenta.
Llegamos el sábado, dejamos todo en el departamento
reservado y nos fuimos hacia las playas del sur, hacia
el Quiosco Abandonado. En la costa muchas cañas, pero no
veíamos a nadie con pesca. Lo intentamos lanzando
nuestras cañas, viento de frente y un oleaje no muy
calmo. El cielo amenazante. A lo lejos se veía el mar
con olas realmente grandes.
Ningún pique y el cielo peor, por lo que decidimos
volver a la villa, cosa que evidentemente habían hecho
muchos, porque las costas tenían mucho menos gente.
Dejamos las cosas que teníamos de más y nos explicaron
en el local de pesca de Mike que estaba muuuy difícil de
costa por la tormenta pasada, que fué muy fuerte. Para
despuntar el vicio, lo volvimos a intentar en la
costanera, pero nada. Eso hasta que llegó un nuevo
frente de tormenta que se tradujo en un rato nomás en un
fuerte temporal, con calles inundadas y viento frío del
sur.
Malas expectativas para el domingo, si seguía así, nada
de embarque.
Embarcados
Amaneció ventoso, fresco. A eso de las 10 nos juntamos
con Mike y ya nos indicó que lejos era muy peligroso,
pero que nos iba a llevar (a pesar de que eso no era lo
que realmente nos quería dar) a una zona mas reparada
del viento, especialmente para que los que tenían su
bautismo en mar pudieran sentir esa pesca.
Aclaro que a esta altura me jugaba por alguna pescadilla
y corvina chica. Salimos a las 10,30 en la buena lancha
con que cuenta el complejo, salimos hacia el norte y
anclamos. Mike probó un poco el pique y nos dijo que
lanzáramos, no antes de que viera que líneas teníamos,
cambiarla por una mas efectiva por la zona, aconsejarnos
de cómo poner las carnadas, y como los equipos no
contaban con rotativos, como manejarlos sin mayores
problemas. El y su ayudante Maxi estuvieron todo el
tiempo asesorando y ayudando.
La Pesca
Comenzó tímida. Un par de tiburoncitos y rayas que
volvieron al agua, pero que sirvieron para el previo. Y
de repente todo comenzó. Una pescadilla… ya sé que no es
mucho, pero como veníamos tan mal!!!
Luego de eso, Mike siente un fuerte tiron en su caña,
que era la única con rotativo y comienza una linda
pelea. Terminó con una corvina rubia de 7 kgs a bordo.
Luego de eso un franco momento de corvinas grandes en
cada caña, unas un poco mas pequeñas, pescadilla…. Nada
aburrido. Mientras se pasaban el parte entre lanchas,
las otras indicaron que estaba muy difícil, mientras que
nosotros estabamos disfrutando no solo de pesca, sino
que de piezas de calidad.

Pasado el rato, Mike decide que nos íbamos a otro lado.
Nos movimos más hacia la isla que está frente a la
villa, apenas un poco al norte de la misma. Tiramos y
comienza de vuelta, pero con un invitado no esperado:
Bagre de mar. Las cañas dobladas, pelea, espera en cada
uno. Bicho de fuerza, realmente… especialmente porque la
mayoría nunca habíamos peleado con uno de ellos.

Pasamos un buen rato allí, peleando. Y luego aparecieron
otros invitados: pejerreyes. Maxi se ocupó de sacar un
par, casi sin carnada.

A esta altura, ya era momento de volver a la costa,
cansados y contentos. Satisfechos de una pesca que no
estaba basada en la cantidad sino en la calidad de las
piezas logradas y en su lucha.
La Vuelta
Ya comenzamos a prepararnos tranquilamente para la
vuelta, previa siesta. El clima seguía medio feo, pero
ya estaba mas calmo. Sobre el atardecer, la gente que
estaba pescando desde la costanera ya estaba sacando
pescadilla.
A la noche, el regalo de Mike: había hecho al horno la
corvina de 7 kilos!!! Manjar.
Pusimos en nuestras heladeras lo pescado, a dormir y a
la mañana temprano partimos. Salimos apenas amaneció,
ante las dudas que nos generaba el camino ante el fuerte
temporal.
Hicimos la salida hacia el Km 918. El camino estaba
realmente muy bueno, un buen consolidado y poco lugar
con agua entre lomas altas.
Obvio, el agua no nos iba a dejar tranquilos: a la
altura de las lomas de Azul, en el final de Tandilia
sobre la ruta 3, lluvia cerrada, ir a 40 o menos.
Después nos enteramos que Mar del Plata había sufrido
ese mismo temporal.
Llegamos a Buenos Aires, contentos, cansados y
prometiéndonos volver mucho mejor pertrechados.
|